viernes, 18 de abril de 2014

LOS NACIDOS DE SEMANA SANTA

Era tradición de Ferreñafe que la semana previa a la celebración de la Semana Santa las madres ferreñafanas acudieran a las orillas de la acequia Grande, a la de Soltin, a la de Carpintero o alguna otra, para recoger arena húmeda la cual era trasladada a sus hogares para mezclarla con una cantidad de frejol seco y preparar en algún rincón una suerte de cono de arena que nos recordaba el cerro de Tres Tomas, el cual luego tapaban con un saco de yute no sin antes regarla con "agua dulce", acción de riego que debían realizarse diariamente esperando el día (en una semana o algo mas) en que se desarrollaban totalmente las raices pero cuidando que aun no salieran tallos y menos las hojas de la planta. Al final se lavaban varias veces los nacidos en agua dulce retirando cuidadosamente la arena que los cobijó, quedando listos para respetar el ayuno del Viernes Santo almorzando un buen plato de espesado de choclo que en vez de pecho de res esta vez se sustituía por estos nacidos o tal vez un "batido de nacidos" que acompañaba al arroz blanco y al guiso de pescado para después del reposo cerrar la tarde degustando una riquísima "Mazamorra de cuaresma"

ALGUNAS CREENCIAS Y COSTUMBRES DE SEMANA SANTA EN FERREÑAFE


Señor del Huerto recorre calles de Ferreñafe (Foto cortesia de RPP)

- No se puede barrer hacia afuera en Viernes Santo porque estas echando de tu casa a Cristo. - No te puedes bañar porque te conviertes en pez - No se puede bailar, beber, ni hacer ningún tipo de celebración o ruido - No se puede levantar la voz pues debe guardarse mucho silencio - Comer nacidos, que son frejoles germinados en arena húmeda de acequia - Saborear la Mazamorra de Cuaresma - Las mujeres vestían totalmente de negro (luto) para ir a misa o acompañar al Cristo Yaciente - Para el almuerzo, y guardando el ayuno, se prepara entre otros platos típicos para la ocasión: Espesado de nacidos, espesado de toyo sancochado,guiso de pescado, cebiche o piqueos de pescado salado, batea en sarza y/o guisada con papas, pescado frito con sarza, poda ( plato pre inca a base de chileno seco sancochado) acompañado de piqueo de caballa salada, cachuelos, lifes, cascafes, mojarras, etc (pescado de agua dulce proveniente del Taymi) en suculentos guisos, no faltando quienes preferían una deliciosa causa ferreñafana, etc., todo esto acompañado de yucas, camotes o choclos sancochados, arroz blanco con chileno, lentejas, alverja o frejol verde y de una buena jarra de chicha de jora.

viernes, 4 de abril de 2014

EL PICO DE CONDOR EN LAS ALTURAS DE KAÑARIS DE FERREÑAFE

En las partes altas de Kañaris de la provincia de Ferreñafe, existe la costumbre muy frecuente de secar y colgar el pico de un condor en un lugar muy accesible de la casa de tal manera que cuando la familia y amigos se reunen a beber el aguardiente que ellos mismos producen artesanalmente, antes de ingerir el trago, con una cuchilla raspan el pico del condor dejando caer el polvito que se genera, dentro de la copa hecha en base a un cuerno de res cuyo extremo de la punta ha sido cortado a manera de un cono largo bien pulido. Esto ayuda a la buena suerte y a la salud. ¡Tomashum Taita! Exclaman y de un solo sorbo secan la "copa cuerno".

martes, 18 de febrero de 2014

OTRA DE MAXIMILIANO CHAMAYA

Durante la primera gestión de Maximiliano Chamaya como alcalde de Pueblo Nuevo de Ferreñafe periodo 1964-1966, se avecinaba el Día de la Madre y la municipalidad debía rendir el homenaje correspondiente. Un colaborador de la alcaldía muy preocupado se acerca a Maximiliano y le dice: Señor alcalde, se acerca el Día de la Madre y la municipalidad no cuenta con dinero ni siquiera para hacerles un pequeño regalito a estas madres que esperan algo de nosotros con gran espectativa ¿Qué hacemos?, A lo que el buen Chamaya, levantando la mirada al cielo y luego de pensar un instante responde: ¡Listo! Que se midan lotes en todas esas áreas libres alrededor del parque y el Dia de la Madre llamen a todas para felicitarlas y regalarles uno a cada una para que construyan sus viviendas. Así fue como nuestro famoso alcalde entre abrazos y felicitaciones a las madrecitas vecinas les fue otorgando una a una el respectivo documento municipal donde se les hacía la entrega de estas áreas. Muchas de ellas que aun viven en esta zona aledaña al parque de Pueblo Nuevo recuerdan con nostalgia que así adquirieron estos predios que ahora han logrado titular y registrarlos como su propiedad.

jueves, 23 de enero de 2014

LA LEYENDA DEL SEÑOR DE KUTILLA DE KAÑARIS - FERREÑAFE

Pedro Bernilla Reyes, natural del caserío de Illambe de Kañaris, mi gran amigo que hoy reposa en los brazos del Señor y a quien quiero rendir homenaje transmitiendo la leyenda que me contara del “Señor de Kutilla”, una tradición oral que se ha transmitido de generación en generación, puesto que a él también se la contaron sus padres, la misma que trata de un cerro conocido como "Kutilla" a 3,000 m.s.n.m. aproximadamente, el cual posee una caverna ubicada cerca de Kañaris, en la que habitaba un señor al que se le podía pedir dinero y en respuesta ofrecía monedas de oro y plata. El problema radicaba en que en la puerta de la cueva habían siempre un par de perros gigantes y muy bravos a los que solo se les podía calmar y evitar así sus ataques, partiendo en mitad a un niño muerto y ofrendándolo para que lo devoren, en tanto que esto sucedía se podía aprovechar su entretenimiento para ingresar a la oscura caverna y pedirle el dinero tan deseado a tal señor procurando ser muy agil en guardar lo obtenido y debiendo salir tan rápido como fuera posible, antes que los perros terminaran de devorar los restos del niño porque caso contrario terminarías siendo también presa de ellos, de su ferocidad y sus filudos dientes. Hay quienes ahora interpretan esta leyenda como el conocimiento de la existencia de oro y plata en la zona del Río Cañariaco que los antiguos pobladores ya conocían pero prefirieron transmitirla a sus hijos a través de esta leyenda como un mensaje en clave para evitar la codicia de los invasores.

miércoles, 15 de enero de 2014

UN DUENDE EN LOS CAMINOS

Hace muchísimos años cuando los ferreñafanos se desplazaban a caballo y la propia ciudad de Ferreñafe se alumbraba con candiles sucedió que por las noches comenzó a aparecerse en los caminos de acceso al pueblo un "duende". No eran pocos los que tuvieron la "mala suerte" de toparse con este espectro que producía tremendo pánico, con los consiguientes mareos, vómitos, escalofríos y hasta desmayos. La gente evitaba caminar a altas horas y las familias cerraban sus puertas casi con la caída del sol para evitar encontrarse con el "duende". Cierto día un caballero incrédulo se quedó bebiendo licor hasta avanzada la noche y envalentonado por el alcohol se lanzó, montado en su yegua, por el oscuro camino a Pítipo rumbo a su fundo. En un tramo oscuro la acémila se le empala, empieza a sudar frío y hace su aparición el "duende"; nuestro jinete muy asustado al no tener otra salida saca su látigo propinando feroz revolcada al "aparecido fantasmal" aprovechando luego para huir velozmente. Al día siguiente visita a uno de sus vecinos para contarle lo sucedido, quien se le anticipa diciéndole:Hoy día mis vacas no comieron ni tuvieron agua, es que el Mudo quien tiene por costumbre levantarse de madrugada para traer pasto ha dejado el forraje tirado en ese camino, se puso mal y se fue a su cama ¿Que le pasaría?. Recién allí se da cuenta nuestro jinete nocturno que el "duende" de la noche había sido el Mudo. (Historia recogida de un diálogo con Lalo Cevallos)

jueves, 2 de enero de 2014

PADRINO EL CAPILLO

Era una costumbre muy practicada que perduró hasta fines de la década del 70' en nuestro Ferreñafe. Quien quien iba a oficiar de padrino de un determinado bautismo en la Iglesia Santa Lucía, previamente debía cambiar sencillo o proveerse de buenos manojos de monedas que guardaba en los bolsillos de su saco, de tal manera que después de la ceremonia y a su salida del templo ante el requerimiento de diversos grupos de niños que se apostaban esperándolos por los alrededores y que empezaban a corear la tradicional frase "Padrino el capillo", les respondía lanzando sucesivamente a diestra y siniestra y por los suelos puñados de estas monedas, ante lo cual los niños en medio de gran algarabía y entusiasmo se lanzaban en dura competencia por lograr obtener el mayor número de estas que sirvieran para llegar jubilosos a sus casas, en tanto los padres, padrinos y familiares con el recién cristianizado continuaban su rumbo a la celebración respectiva.