Para esta historia debemos remontarnos muchos años atrás, hasta aquellos cuando casi la totalidad de los ferreñafanos, como otros vecinos, acostumbraban a enterrar sus muertos en un hoyo dentro del improvisado cementerio. Pues resulta que habiendo fallecido un ciudadano de la tierra de la doble fe, sus familiares contactaron inmediatamente a nuestro amigo sepulturero para que mientras se hacía el velorio empezara a cavar el hoyo correspondiente; siendo asi, provisto fundamentalmente de su palana empezó la tarea de cavar y cavar el lugar de reposo eterno del finado con el simple cálculo de sus ojos para la profundidad y el largo y ancho de la tumba. Dicen los viejos que "Al mejor cazador se le escapa la paloma" y precisamente sucedió que llegada la hora del entierro y luego de las ceremonias religiosas y la marcha fúnebre cargando en hombros al muerto, llegó el cortejo hasta el lugar citado donde los esperaba el trabajador fúnebre, pero ¡Oh sorpresa! el ataúd no cabía acostado dentro del hueco, nuestro personaje procedió a ensayar diversos ángulos una y otra vez pero ninguna encajaba por lo que ante la conclusión que el hoyo si bien era muy profundo también era demasiado pequeño, fue asi que se le prendió el foco y con una sonrisa de satisfacción por encontrar la solución, procedió a colocar en forma vertical y rellenar con su palana la última morada del fallecido quedando su huesped de pie. El comentario recorrió el pueblo con un poco de gracia, ya que era la primera vez que se sepultaba alguien de pie.martes, 22 de diciembre de 2015
UN SEPULTURERO MUY PRACTICO
Para esta historia debemos remontarnos muchos años atrás, hasta aquellos cuando casi la totalidad de los ferreñafanos, como otros vecinos, acostumbraban a enterrar sus muertos en un hoyo dentro del improvisado cementerio. Pues resulta que habiendo fallecido un ciudadano de la tierra de la doble fe, sus familiares contactaron inmediatamente a nuestro amigo sepulturero para que mientras se hacía el velorio empezara a cavar el hoyo correspondiente; siendo asi, provisto fundamentalmente de su palana empezó la tarea de cavar y cavar el lugar de reposo eterno del finado con el simple cálculo de sus ojos para la profundidad y el largo y ancho de la tumba. Dicen los viejos que "Al mejor cazador se le escapa la paloma" y precisamente sucedió que llegada la hora del entierro y luego de las ceremonias religiosas y la marcha fúnebre cargando en hombros al muerto, llegó el cortejo hasta el lugar citado donde los esperaba el trabajador fúnebre, pero ¡Oh sorpresa! el ataúd no cabía acostado dentro del hueco, nuestro personaje procedió a ensayar diversos ángulos una y otra vez pero ninguna encajaba por lo que ante la conclusión que el hoyo si bien era muy profundo también era demasiado pequeño, fue asi que se le prendió el foco y con una sonrisa de satisfacción por encontrar la solución, procedió a colocar en forma vertical y rellenar con su palana la última morada del fallecido quedando su huesped de pie. El comentario recorrió el pueblo con un poco de gracia, ya que era la primera vez que se sepultaba alguien de pie.martes, 21 de abril de 2015
LA PLANCHA DE CARBON: UNA ESTAMPA DE ANTAÑO
Las tardes de Ferreñafe se veian engalanadas por la costumbre de nuestros paisanos (amas de casa, costureras y sastres por ejemplo) de planchar por las tardes, porque utilizaban el viento que a esa hora soplaba mas fuerte para "hacer pegar el carbón" que introducían en sus planchas de fierro que tenia como llave en su tapa el clásico gallito que nos llamaba mucho la atención a los niños; este gallito en realidad actuaba como cerrojo de la tapa de hierro para cerrarla cuando la plancha calentaba y quedaba lista para borrar cualquier arruga por mas rebelde que se presentara en las ropas, alforjas, fajas de algodón, cortinas y demas prendas del hogar. Previamente debia escogerse el carbón apropiado y se prendía fuego dentro de la plancha apoyando el soplo del viento con una ola de aire producido con un abanico de paja o tejido de junco hasta observar las primeras brasas rojizas que hacían salpicar chispas calientes con graciosos sonidos cual preparación de "canchita" que después algunos han refinado llamando "palomitas de maiz" y hasta importando los vocablos gringos "pop corn" para darle el toque foráneo a nuestro producto nativo. Lo cierto es que era normal caminar por las calles e ir salvando sucesivamente esta importantísima herramienta capaz de dejar totalmente derecho, bien delineado y derrochando elegancia desde el terno dominguero de un campesino hasta el de la autoridad mas importante; el chisporroteo del carbón por el viento en contacto con la brasa generaba una ceniza que se quedaba asentada en la placa base de la plancha debiendo revolver el carbón y para hacer volar este residuo que podía malograr o manchar las blancas prendas que con tanto esmero se habian "almidonado" para que queden muy firmes los cuellos y puños. Esta estampa ferreñafana sobrevivió a la llegada del sistema de energía eléctrica y por ende de las planchas eléctricas valga la redundancia,ya que muchos consideraban que mejor se planchaba con la "plancha de gallito". Probablemente hasta 1975 se habría podido gozar de esta costumbre de nuestro pueblo.
lunes, 3 de noviembre de 2014
LA CALABAZA
Es un producto vegetal silvestre en nuestra zona, que los ferreñafanos de antaño secaban al sol y utilizaban en diversas actividades cotidianas, dadas sus distintas formas y tamaños. Una calabaza ya seca, se debía cortar estrategicamente según el uso que se iba a destinar, sacándole las pepas y raspando todo su interior para dejarla libre de residuos, así por ejemplo de las calabazas pequeñitas fabricaban los "potos" y los "cojuditos" ("potos" chiquitos) instrumentos indispensables para servirse la chicha de jora, de las medianas y redondas obtenían los "mates" dándoles la forma de platos que eran muy apropiados para servirse las típicas comidas ferreñafanas desde un cebiche hasta un seco de cabrito con sopa de cholo, de los mas grandes sacaban las "lapas", una especie de fuentes redondas utilizadas para servir grandes piqueos o colocar o cargar verduras, pescado, carnes, etc., también de aquellos con forma redonda y alargada se fabricaban los "calabazos" en cuya punta se perforaba un agujero, se extraía las pepas y ya lleno de chicha se tapaba con un corcho y se guardaba dentro de las alforjas para ir rumbo al campo, donde a pesar del intenso calor a cualquier hora se conservaba fresca para aplacar la sed de cualquier peón sediento por su larga faena con la pala, el machete o la yunta. En la música era utilizado como instrumento para acompoñar las mas hilarantes piezas musicales denominándosele "guiro" para lo cual previamente se hacia secar al sol y luego se le practicaban pequeños canales o lineas horizontales y paralelas a lo largo de la calabaza. Otros personajes preferían desarrollar sobre ellos su arte de dibujo y pintura asi los tallaban y pintaban con atractivas figuras ornamentales y letras. La calabaza aun verde era parte de las verduras para un sabroso "sancochado" que se confundía con yucas, zanahorias y caiguas que levantaban desde cualquier exhausto proveniente de la chacra hasta un debilitado por alguna enfermedad; las madrecitas tambien preparaban un rico dulce de calabaza a manera de postre.miércoles, 15 de octubre de 2014
LA SINGULAR DANZA DE LOS CASCABELES DE KAÑARIS - FERREÑAFE
martes, 29 de julio de 2014
LA MANADA DE BURROS CON ADOBES
Esta estampa tradicional ferreñafana se va extinguiendo y dentro de poco solo quedará en el recuerdo. Las viviendas antes se construían de adobe y se tarrajeaban con yeso, lo que representaba un gran avance ante las rústicas chozas de quincha (caña y barro) con techo de paja, hinea o junco, razón por la que era casi cotidiana la escena donde un conjunto entre 10 a 15 asnos en promedio pasaban por las diversas calles de la ciudad guiados por un "borriquero" que casi siempre era el dueño de estos jumentos quien a su vez montaba uno de ellos y con latigo en mano obligaba la marcha ordenada de los demás. Cada animal cargaba no menos de doce adobes a razón de seis por lado, los cuales iban sostenidos en sogas estrategicamente dispuestas sobre el lomo de la acémila la que de vez en cuando se entretenía con alguna hierba del camino recibiendo por tanto un fuerte latigazo que la hacía correr y juntarse a las demás. Llegados a su destino uno por uno eran descargados por su amo quien disponia ordenadamente cada pieza en el lugar de la construcción formando hileras de forma piramidal que a los niños nos llamaba mucho la atención tal que esperábamos impacientes la retirada para proceder a escalarlas y jugar sobre ellas. Los "borriqueros" vendían su producto por millares aunque se podía comprar medio millar o menos y eran muy solicitados. Caida la tarde encerraban en su corral a su manada previa almentación con buen pasto y mucha agua como un justo pago a su sacrificado trabajo. Uno de los últimos y populares corrales de estos animales dedicados a la venta de adobes y que subsistió como mudo testigo de estas historias hasta mediados de los 70' se encotraba ubicado junto al actual mercado de abastos de Ferreñafe, entre la intersección de la calle Grau y Av. Tacna, exactamente donde después se construyó y hoy se ubica el edificio del Sr. Cesar Chaman y la Farmacia "San Isidro".
lunes, 30 de junio de 2014
EL PERRO VIRINGO COMO MEDICINA
El tradicional Perro Viringo era muy popular entre las familias ferreñafanas y quienes lo criaban lo apreciaban no solo por su compañia, su docilidad y decidido don de guardian sino tambien por sus propiedades curativas. Nuestros ancestros le señalan muchas bondades como la capacidad de absorver las energias negativas del cuerpo y hasta de alejar los malos espiritus de las casas. Este animal, representado en los huacos mochicas, chavin, vicus, etc del norte del Peru que dan cuenta de su existencia pre inca en nuestro pais, llega a alcanzar una temperatura de hasta cuarenta grados de tal manera que se le consideraba propiedades curativas para el reumatismo, los dolores de barriga y hasta dolores de cabeza: no era raro por tanto caminar por una calle y ver a algun vecino sentado o acostado en su petate con su perro viringo descansando en su barriga descubierta para aplacar el dolor del vientre producto de un "aire" o al viringo echado en el suelo y a la vecina colocándole los pies encima para aliviar el dolor de los pies producidos por el "frío".
martes, 27 de mayo de 2014
LAS ESCUELITAS
Era tradicional hasta fines de los 70' en Ferreñafe la formación de "escuelitas" donde los niños en edad escolar íbamos a aprender las primeras letras o reforzar lo avanzado en el colegio. Las escuelitas se improvisaban en algun ambiente de alguna casa vecina, generalmente de la "señorita" que impartía las enseñanzas, pudiendo ser la sala, el comedor, un pequeño callejón u otro donde no importaba si era piso de tierra, lo importante era contar con banquitos de madera donde sentarse o ciertas sillas o bancas y alguna mesa donde apoyarse para que se nos pusiera la "plana". Acudían niños que empezaban dibujando bolitas y palitos en su block y los mayores hacían sumas, restas, multiplicaciones y hasta divisiones por lo que era requisito la tabla. Era muy frecuente la frase "señorita un permisito para ir a orinar". El susto venía cuando impacientes esperábamos la salida y la "señorita" decía: ¡Vamos a tomar la lección! haciendo que a todos se nos subiera la sangre envueltos en un nerviosismo galopante, pues nos llamaban uno a uno y los que no habían cumplido con aprender la parte de la tabla encomendada o a deletrear algunas frases eran castigados con la palmeta, con un golpe en las posaderas dado con un pequeño chicote de lenguitas, un jalón de orejas o arrodillarse en una esquina con su tabla de sumar en la mano, todo esto sin perjuicio de regresar a repasar lo incumplido; los mas pequeños se quedaban "penados" equivalente a salir últimos a su casa. Estas escuelitas funcionaban mañana y tarde unas con mas niños que otras pero no dejaron de ser fuente de gratas experiencias infantiles.
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